El nombre completo del protagonista de esta historia es Antonio Cabrera Pérez-Camacho.
A continuación se detallan datos inéditos sobre la reconstrucción del milagro, su vida posterior y los archivos gráficos del caso:
1. El accidente en Garachico (25 de agosto de 1956)
A diferencia de los resúmenes genéricos, el propio Antonio relató en entrevistas cómo ocurrió exactamente el suceso:
El detonante: Cuando tenía solo 5 años y veraneaba en Garachico (Tenerife), le quitó un jabón de gran tamaño a otro niño y lo lanzó al interior de una obra en construcción.
El aplastamiento: Al intentar escalar la fachada para recuperarlo, un bloque de hormigón de unos 30 kilos se desprendió y le cayó directamente sobre la pierna y el pie izquierdo.
La infección: Fue trasladado a la Clínica Capote en Santa Cruz de Tenerife. En pocos días la pierna presentó gangrena gaseosa y un olor fétido insostenible; los tejidos estaban descompuestos. El 31 de agosto, los cirujanos fijaron la amputación radical para el 2 de septiembre a fin de evitar que una septicemia generalizada le causara la muerte.
2. La noche de la cura y el informe médico inédito
Mientras su familia colocaba la estampa del entonces Beato Martín de Porres bajo la almohada y rezaba sin cesar, el diario clínico del Dr. Miguel López y los doctores Capote registró un fenómeno sin explicación:
Extracto del parte médico (2 de septiembre de 1956):
«Por la mañana, al hacer la cura preparatoria para la amputación... notamos calor en el yeso. El estado general es mejor, el pulso más regular y la temperatura más baja. Todo esto nos parece insólito...»
3 a 5 de septiembre:
«Hoy observamos granulaciones que empiezan a invadir la cara dorsal... Se observa epitelización rápida. Se retira la medicación y el día 10 la piel aparece totalmente regenerada».
En menos de 72 horas, la pierna pasó de estar en estado de descomposición a mostrar tejido sano sin necesidad de intervención quirúrgica ni injertos.
3. La vida posterior de Antonio
Formación académica: Tras recuperarse por completo sin secuelas físicas ni cojera, Antonio estudió en el colegio La Salle-San Ildefonso y posteriormente se licenció en la Facultad de Medicina de Zaragoza, especializándose más adelante en Cirugía Maxilofacial y Odontología en Argentina.
El viaje a Lima (Diciembre de 1962): Meses después de la canonización oficial en San Pedro (mayo de 1962), Antonio —con casi 12 años de edad— viajó a Perú. Fue recibido por multitudes y por las máximas autoridades eclesiásticas en Lima como el "rostro viviente" del milagro de San Martín.
En la canonización de San Martín de Porres
En 1956, cuando tenía solo 4 o 5 años en Garachico (Tenerife, España), sufrió un grave accidente en el que un bloque de cemento cayó sobre su pierna, destrozándola y causándole una grave gangrena.
Los médicos indicaron que era necesaria la amputación. Sin embargo, tras encomendarse su familia al entonces beato Martín de Porres y aplicarle una reliquia/estampita, la gangrena desapareció milagrosamente y la pierna se curó.
Este hecho fue evaluado y aceptado por los médicos y teólogos del Vaticano como el tercer milagro requerido para proclamar la santidad del fraile peruano.
Por tal motivo, el niño Antonio y sus padres fueron invitados de honor a la ceremonia celebrada aquel 6 de mayo de 1962 en la Basílica de San Pedro, donde asistieron en los palcos reservados (en la foto, en el sector de la derecha en primer plano).





